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The clean solution

Restaurante De Witte Stein, en Reuver

La rapidez es lo más importante para nosotros

En 2006, Geert Teunissen tuvo la oportunidad de adquirir el terreno en el que se encontraba el antiguo Witte Stein hasta su incendio en 2004. En su lugar se había decidido crear un bosque; sin embargo, una disposición municipal especial permitió a Geert adquirir tierras adicionales para su vivienda, situada más abajo, y llevar a cabo una ampliación que necesitaba con urgencia. Sin embargo, su mujer Désiréé tenía otros planes: le pidió a su marido que reconstruyera el Witte Stein para que pudiera retomar su anterior afición: trabajar en el sector de hoteles, restaurantes y gastronomía. Pocos meses después, se erigía un modesto restaurante con una pequeña cocina, cabida para 65 comensales y una terraza con 15 mesas. Doce años después, De Witte Stein acoge a hasta 250 comensales en la zona interior y a no menos de 500 en la zona exterior.

Poco antes de la Navidad de 2018, el lavavajillas se estropeó. Marcel Neuray, de MN-Gastroservice, quien estuvo desde el principio implicado como asesor, aconsejó a Geert adquirir un lavavajillas de capota de MEIKO. Dos días después ya estaba en funcionamiento el UPster H500, con una capacidad de al menos 720 platos por hora. Geert declara:

«La rapidez es lo más importante. Antes, la vajilla se amontonaba y permanecía ahí, con tres o cuatro personas para lavarla, aclararla y secarla.

Cuando el restaurante está desbordado porque aparecen 1000 clientes en lugar de los 700 que esperábamos, no podemos disponer inmediatamente de personal adicional. Un efecto añadido es que en la cocina ya no hay estrés. El estrés influye negativamente en la cocina y, por consiguiente, en la calidad de los platos. Igualmente influye en los camareros, que a su vez se lo transmiten a los clientes. Eso es algo que debe evitarse a toda costa».

Geert no se imaginaba que el nuevo lavavajillas de capota pudiera ser tan superior, rápido y seco. «Debería haberlo comprado hace cinco años. Ahorramos cientos de horas al año, lo que significa que, en un año y medio, el lavavajillas se habrá pagado solo», asegura Geert alegremente.